PROFESIONAL CON AMPLIO CONOCIMIENTO en PSICOLOGÍA CLÍNICA (psicoterapias- psicoanálisis) y en HIPNOSIS CLÍNICA

Cada consultante es singular y requiere un tratamiento específico, que acordamos previamente en una o más entrevistas

Lic. Cristina Cubisino

Para mí el bienestar de los pacientes es fundamental, por esta razón, realizo terapias breves y efectivas; además, cuento con horarios de atención flexibles, que se ajustan las necesidades de las personas que solicitan mis servicios.
 
Me especializo en:

Psicoterapia de adultos y de adolescentes

En la psicoterapia se trabaja con el consciente, el yo, en una "conversación" sostenida por el paciente y el terapeuta (desde posiciones asimétricas). La dinámica es la descrita en entrevistas, pues hacen parte de cualquier psicoterapia.

Además de dialogar, el terapeuta puede sugerir, preguntar, esclarecer y tantas otras intervenciones, pudiendo también interpretar el inconsciente cuando lo considere adecuado.

La diferencia en la psicoterapia de adultos y la de adolescentes es, obviamente, la misma que entre la adultez y la adolescencia, por lo que con adolescentes se debe diferenciar siempre aquello propio de la etapa vital de lo que sería síntoma si estuviéramos con un adulto. Recordando siempre que la edad cronológica no necesariamente coincide con el nivel de madurez y su correspondiente encuadre en un ciclo vital.

Psicoterapia de pareja y de familia

Aquí el trabajo terapéutico es sobre la pareja o familia como "unidad consultante". El sujeto del tratamiento no consiste en dos personas, o más, sino en el vínculo que existe entre ellas.

Todo vínculo tiene una dinámica, a su vez, cada uno incorpora la dinámica de sus primeros vínculos, pudiendo haber sido modificada luego en algún grado por vínculos secundarios.

En el entrecruzamiento de dichos patrones vinculares entre personas suelen producirse, desde roces hasta importantes conflictos, los cuales pueden llevar a situaciones muy desagradables e impregnadas de sufrimiento.

Si una persona crece viendo y sintiendo a su padre débil, en una posición inconsciente de víctima, siendo desautorizado constantemente, por ejemplo, es altamente probable que incorpore un estilo de vincularse donde alguien tiene que ser víctima débil o frágil, para lo que debe haber un victimario, teóricamente fuerte, un ejemplo simplificado al extremo a los fines de que sea comprensible.

El tratamiento consiste en sesiones grupales, y periódicamente entrevistas individuales, ya que a cada integrante le resulta más fácil así comentar sobre los temas en cuestión. Además, a veces es necesario trabajar temas desde lo individual para luego aplicar eso en la modificación de los patrones vinculares, los de comunicación, así como en las áreas conscientes e inconscientes del vínculo.

El trabajo en sesión se puede complementar con sugerencias, ejercicios a realizar en lo cotidiano o en determinada situación puntual indicada por el terapeuta.

Psicoterapia: angustia, ansiedad, miedo, fobia y ataque de pánico

La angustia es un estado anímico displacentero que tiene distintas fuentes. El modelo es la angustia de nacimiento, situación traumática por la gran cantidad de estímulos que se reciben saliendo de la placidez del útero materno.
 
La ansiedad es el correlato físico, mediante diversos síntomas, como sudoración de manos, taquicardia, sequedad de boca, sensación de vértigo, mareos, náuseas, etc., junto a un estado expectante; la sensación de que "algo desagradable va a pasar", inquietud, agitación, tanto física como anímica.
 
Cuando la angustia se liga a un objeto es miedo. La "ventaja" es que evitando el objeto cesa el miedo, y no registramos angustia ni ansiedad. El problema pasa a ser tal cuando hay que evitar cada vez más objetos o alguno que hace a la vida cotidiana.
 
La fobia está presente cuando el miedo nos lleva a la evitación. Por ejemplo, si tengo miedo a volar en avión no afectará mi vida como si tengo miedo a circular por la calle, lo que me impide salir de mi casa.
 
El ataque de pánico es un miedo inconsciente a morirse, que se registra a nivel corporal con frondosa sintomatología que puede llegar a miembros paralizados y un gran malestar anímico. Para llegar a él debe haber gran monto de angustia de base, por lo que trabajándola va cediendo el cuadro clínico.
 
En todos estos casos la psicoterapia es básicamente de apoyo y contención, hasta estabilizar la sintomatología, para lo cual se puede combinar con hipnosis y entonces se comienza la etapa de elaboración.
 
Hay técnicas de exposición a aquello a lo que le tenemos miedo. Preferimos una exposición gradual, con variables terapéuticas controladas y el acompañamiento del psicólogo, contra la corriente terapéutica que se llama "de choque" y consiste en una exposición abrupta.
 
En caso de combinar psicoterapia con hipnosis dicha exposición se realiza primero bajo hipnosis.

Psicoterapia: soledad, aislamiento y depresión

El aislamiento es la antesala de la depresión. A su vez, cuando estamos deprimidos tendemos a aislarnos, todo va perdiendo sentido, inclusive el relacionarse con otros.
 
La soledad, si es por elección, como un modo de vida, es válida y no afecta anímicamente, pues no impide relacionarse con el prójimo, lo que de hecho se continúa haciendo, ya que somos seres sociales.
 
El problema comienza cuando no podemos relacionarnos, lo que obedece a múltiples y singulares causas, acordes con la historia y el contexto actual que nos atraviesa. Estas causales son parte importante del trabajo en terapia, tanto averiguarlas como ir elaborándolas, es como volver a un punto y reconstruir desde allí modelos de vínculos nuevos, en los que el terapeuta va tomando diversos roles según sea necesario.
 
En terapia se va fortaleciendo el yo, construyendo salidas, abriendo posibilidades. Se trata que cada entrevista sea un momento reconfortante, también para ir generando patrones de "disfrutar" modelos de buenos momentos, ligados a la vida. También  se utiliza la creatividad, el juego, para ir dando lugar a experiencias diferentes y fundantes.
 
Se puede combinar psicoterapia con hipnosis para acelerar los resultados e ir marcando improntas de bienestar.

Psicoterapia: duelos, pérdidas, separaciones, dificultades de elaboración y duelos patológicos

El duelo es un trabajo, un proceso que se desenvuelve en un tiempo. Ante cualquier pérdida aparece la necesidad de elaboración del duelo, que consiste en cargar y recargar de afecto distintos momentos de la historia de lo que se perdió; por eso a veces las personas cuentan muchas veces lo mismo, por ejemplo.
 
Las separaciones implican una pérdida, aun cuando son por elección, y son un tema de consulta habitual en terapia de pareja. Dichas consultas generalmente derivan en un "renacer" de la pareja, un nuevo punto de partida, lo que implica cambiar varias cuestiones, hábitos, formas de comunicarse y contactarse. Casi que comienza una pareja distinta, al cambiar el vínculo, igual que cada integrante.
 
Los duelos patológicos son aquellos que no se pueden elaborar, se "solidifican" en el tiempo, quedando pegados al momento de la pérdida, impregnado de angustia, dolor, desesperación, desesperanza. El caso extremo es la melancolía, donde el yo se identifica con lo que se perdió, y se pierde también, apareciendo autorreproches, la sensación de no valer nada, de ser una basura. En estos casos es imperioso consultar con un profesional, tanto para aliviar el sufrimiento como para no llegar a situaciones límites.
 
En psicoterapia el trabajo de elaboración es dirigido y se realiza en compañía y con la contención y el apoyo permanente del psicólogo. También se utiliza la hipnosis para acelerar el proceso, si es lo adecuado en ese momento de ese consultante.

Hipnosis clínica

En este tipo de terapia se trabaja con un acceso directo al inconsciente o en una frecuencia de ondas cerebrales alfa, las cuales ayudan a la plasticidad neuronal, las asambleas responsables del aprendizaje de aquello que se desea programar o reprogramar (según el motivo de consulta).
 
Generalmente en todos los casos se construye una especie de aparato psíquico virtual, que funciona como sostén, prótesis o apoyo del yo, durante el tratamiento, tanto en la sesión como en la cotidianidad. Después de recorrido el proceso terapéutico, dicha construcción se anulará, pues la persona ya tiene lo necesario incorporado en su propio psiquismo. Es como un andador que el niño va dejando cuando puede caminar solo, pierde sentido.
 
Otra de las funciones del espacio psíquico construido, artificial, es transformar en positivo pensamientos, ideas, hipótesis y teorías; todo un sistema cognitivo modelo y su correlato en lo anímico y lo afectivo.
 
Todos los problemas pueden tratarse con este método terapéutico. Hay estadísticas específicas de excelentes resultados, realizadas sobre casos de ansiedad, angustia, fobias, ataques de pánico, depresiones, estrés postraumático, disfunciones sexuales, trastornos de alimentación y el sueño, adicciones, etc.

Grupos terapéuticos - Encuentros

En los grupos terapéuticos trabajamos vínculos internos y externos.
El rol del terapeuta es más de un coordinador entre los integrantes, quienes intercambian experiencias actuales y pasadas.
Cuando alguien cuenta algo, a cada uno de los otros le "resuena" en alguna representación propia interna, fruto de alguna situación vivida más alguna fantasía inconsciente.
La riqueza del trabajo grupal es esta, justamente.
Además de practicar la empatía -ponerse en el lugar del otro- y desde allí mirar lo propio y lo ajeno, que en un punto de entrecruza con lo propio.
A la vez, se trabajan varios vínculos de modo concreto, entre los integrantes del grupo, aquí y ahora.
También es una oportunidad para conocer personas, encontrándose desde un lugar y espacio psíquico y real, diferente.
En este grupo se habla, se analiza, se intercambia y en una segunda etapa se realizan juegos de roles, psicodrama, donde también trabajamos con el cuerpo. 
Esto no es obligatorio; solo participan quienes lo desean.
Lic. Cristina Cubisino mujer con flores blancas

Lic. Cristina Cubisino pareja en terapia
Lic. Cristina Cubisino mujer escribiendo
Lic. Cristina Cubisino mujer con los brazos abiertos